El krausismo se presentó en España como una actitud militante de transformación moral de la nación, dando paso a enfrenamientos entre innovadores y tradicionales, portadores ambos de dos concepciones opuestas de la educación. Los innovadores eran los hombres que, agrupados alrededor de Sanz del Río primero y en torno a Giner de los Ríos después, aspiraban a una transformación radical de España mediante una renovación pedagógica. El antecedente inmediato de la Institución Libre de Enseñanza (ILE), se encuentra posiblemente en el Colegio Internacional fundado por Salmerón en 1866.
Éste aspiraba a crear un nuevo ambiente para la educación, acogiendo al niño desde sus primeros años hasta los días de su formación universitaria. En él, convivían profesores y alumnos en un clima familiar, e incluso algunos vivían en régimen de internado, pero siempre dentro de este clima familiar más que de un internado clásico. Ambiente que se mantendrá en la posterior Residencia de Estudiantes.
Debido a la inestabilidad educativa que sufría el país, Giner, con varios profesores, constituyeron una Academia Superior de Estudios, en la que pronto se impone en su ánimo la idea de acometer la renovación pedagógica a través de una institución privada de carácter netamente reformista. Así, el 29 de octubre de 1876 nacía la Institución Libre de Enseñanza. Ésta nace con una vocación netamente universitaria. Aspiraban a la formación de minorías que han de generar la transformación de España. Se configura como un centro que, siguiendo los planes de oficiales, prepara para la realización de Letras y Ciencias y determinadas licenciaturas. Sin embargo, pronto la preparación de los estudios universitarios se revelará como un fracaso económico en contraposición el éxito y auge de los estudios secundarios. El ambicioso empeño de crear una Universidad Libre queda en suspenso en 1878.
Aportaciones pedagógicas de la ILE
En primer lugar, su concepción de la educación como actividad formadora de hombres y no sólo como transmisora de conocimientos; su concepción del hombre no en virtud de su condición de miembro de una sociedad, sino como un valor en sí mismo. La concepción del niño como “proyecto-hombre” que debe ser respetado en su conciencia y no expuesto a las luchas ideológicas de la sociedad y, por lo tanto, la necesidad de la neutralidad religiosa. En segundo lugar, la adopción del método intuitivo (lo que hoy llamamos método activo), sustituyendo la coacción por la libre participación del niño; la formación del carácter moral, con especial atención al desarrollo de la personalidad; el cuidado del cuerpo, introduciendo las nociones de higiene y educación física; el amor al trabajo y el cultivo de la tolerancia como virtud ciudadana. Pretendían ciertamente, la transformación moral de España desde una reforma pedagógica profunda.
En primer lugar, su concepción de la educación como actividad formadora de hombres y no sólo como transmisora de conocimientos; su concepción del hombre no en virtud de su condición de miembro de una sociedad, sino como un valor en sí mismo. La concepción del niño como “proyecto-hombre” que debe ser respetado en su conciencia y no expuesto a las luchas ideológicas de la sociedad y, por lo tanto, la necesidad de la neutralidad religiosa. En segundo lugar, la adopción del método intuitivo (lo que hoy llamamos método activo), sustituyendo la coacción por la libre participación del niño; la formación del carácter moral, con especial atención al desarrollo de la personalidad; el cuidado del cuerpo, introduciendo las nociones de higiene y educación física; el amor al trabajo y el cultivo de la tolerancia como virtud ciudadana. Pretendían ciertamente, la transformación moral de España desde una reforma pedagógica profunda.
En 1882 el Ministerio de Albareda crea el Museo Pedagógico. Éste, como sabemos, era algo bien distinto de un museo. Era una institución destinada a la formación de maestros que venía a llenar el vacío pedagógico de las Escuelas Normales. Ahora bien, será en 1907 con la creación de la Junta para la Ampliación de Estudios, cuando este tema se convierta en uno de los objetivos principales a solucionar. De la Junta nacieron también diversas instituciones que han dejado su impronta en la educación y en la cultura española. En especial el Centro de Estudios Históricos (investigaban a fondo nuestra historia), la Residencia de Estudiantes (residencia que aspiraba a educar a los residentes mediante la vida comunitaria de maestros y discípulos, el imperio de la libertad y la presencia de un ideal colectivo a realizar) y el Instituto−Escuela (centros pilotos donde se reformaba la segunda enseñanza a través de métodos experimentales y mediante la introducción de innovaciones pedagógicas de corte europeo).